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Sin formación permanente no hay comunicación sinodal, advierte monseñor Jorge Lozano desde curso del Cebitepal

22 de abril de 2026 por
Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe
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En el marco formativo del curso virtual «La comunicación en una Iglesia sinodal», promovido por el Centro Teológico Cebitepal del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), el obispo Jorge Lozano —miembro del Dicasterio para la Comunicación y presidente de la comisión episcopal de comunicación social de la Conferencia Episcopal Argentina— concedió una entrevista a ADN Celam, en la que subrayó la importancia estratégica de la formación en el camino sinodal. 

Desarrollado entre el 12 de febrero y el 23 de abril de 2026, este proceso formativo invita a profundizar la escucha, la participación y la comunión, reconociendo la comunicación como una mediación clave para la vida y misión eclesial. 


Una formación integral que transforma vínculos 

Asimismo, explicó que la formación integral es pluridimensional y no se limita a un solo ámbito, sino que abarca lo espiritual, lo teológico y la comprensión de los fenómenos sociales en los cuales nos movemos. Esta mirada —aseguró— permite que cada persona desarrolle sus cualidades y las ponga al servicio de la comunidad. 



También enfatizó que la formación debe integrarse en el camino cotidiano como “formación permanente” y no simplemente como algo esporádico. “No se trata de un curso o una charla, sino de iluminar el caminar”, señaló, subrayando la importancia del discernimiento comunitario en los procesos comunicativos. 

Tomando palabras del papa Pablo VI respecto a la evangelización, advirtió que la formación debe ir más allá de “un simple barniz superficial” y lograr impactar los vínculos interpersonales, contribuyendo a una comunicación que construya comunión y no se limite a transmitir información. 

 

Retos para la comunicación sinodal 

En su lectura del contexto latinoamericano, Lozano identificó el clericalismo como uno de los principales desafíos, al centralizar la comunicación en unos pocos y de modo unidireccional, lo que limita la participación. A esto se suma el individualismo, que debilita la vida comunitaria y la corresponsabilidad en la Iglesia. 

Finalmente, destacó que los cambios acelerados en la tecnología, los estilos y el lenguaje representan un desafío permanente, e instó a desarrollar una comunicación que se inserte en estos nuevos entornos sin perder su raíz evangélica. 

Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe 22 de abril de 2026
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